La primera vez que Diego Sia y Siren Diao se vieron las caras en un campo de fútbol fue en un partido entre los filiales de Milán y Verona. “Nos marcó un gol”, recuerda Sia sobre su nuevo compañero al que define como un delantero “fuerte” que ataca muy bien los espacios. El atacante nacido en Figueras tampoco escatima elogios hacia el italiano, que puede adaptarse a varias posiciones aunque en la que más provecho saca a sus virtudes es como extremo. “Es un jugador que desborda mucho, con calidad y rápido” asegura.

Ambos acaban de aterrizar en Anduva y confían en formar una sociedad letal. “Ojalá podamos marcar muchos goles”, afirman casi al unísono cuando se les pregunta sobre sus objetivos en los próximos meses. Saben que llegan al colista de Segunda, pero eso no les hizo dudar cuando recibieron la llamada del Mirandés. “Al contrario, es una motivación añadida”, remarcan. Tampoco les asusta, a pesar de su juventud, tener la responsabilidad goleadora. “La presión es lo que todo futbolista quiere; hay que saber jugar con ella”, asegura Diao, que emigró muy joven a Italia pero que también conoce la división de plata española porque la pasada campaña jugó cedido en el Granada. “El Calcio es más físico y táctico, mientras que aquí se juega más”, explica mientras su compañero Sia escucha con atención. “Yo solo quiero que llegue el primer partido para debutar ya”, enfatiza el atacante cedido por el Milán, al que se le iluminan los ojos cuando le hablan de conseguir la permanencia. “Todo el vestuario está convencido de que la podemos conseguir. Nosotros creemos, por eso hemos venido, y nos hemos encontrado unos compañeros con muchas ganas”. El Mirandés ya tiene a sus capocannoieri, como se denomina en Italia a los goleadores. Diao y Sia, la sociedad que espera encandilar a Anduva.